A medida que los incendios forestales se intensifican, brigadas lideradas por las comunidades luchan por salvar el último refugio de la cotorra serrana occidental.

Anteriormente, las cotorras serranas occidentales surcaban los cielos sobre los bosques de pinos antiguos entre el noroeste de México y el suroeste de Estados Unidos: viajeros brillantes y ruidosos que, al excretar semillas no-digeridas, sembraban nuevos bosques a su paso. Hoy en día, los estudios apuntan a que quedan menos de 2,500 ejemplares, ninguno de ellos al norte de la frontera. Su población se ha visto diezmada por décadas de deforestación, expansión agrícola, tala y captura para el comercio de mascotas, mientras que incendios forestales cada vez más intensos amenazan ahora el escaso hábitat de anidación que queda en la Sierra Madre Occidental.

Durante más de 26 años, Wildlands Network ha trabajado junto a comunidades de Chihuahua, en lugares como Tutuaca y Conoachi, para mantener la línea de defensa —adquiriendo derechos de tala para retirarlos, ayudando a obtener protecciones federales y equipando a las brigadas de incendios locales para defender el bosque— y, durante los próximos cinco años, ese trabajo se intensificará: mapeando bosques primarios, capacitando a las comunidades para monitorear las poblaciones de cotorras y construyendo el tipo de gestión integrada y liderada por la comunidad que algún día pueda seguir a las cotorras a lo largo de toda su área de distribución, desde las zonas de cría de verano en Chihuahua y Sonora hasta sus bosques de invierno en Durango y Sinaloa, restaurando no solo a un ave, sino el corredor de vida que su migración representa.

Hoy, a mitad del verano, la comunidad da un respiro de alivio. La temporada de incendios 2026 ya terminó y gracias a las lluvias intensas, este año el impacto fue menor. Siempre alertas por posibles incendios fuera de temporada, los brigadistas acumulan madera en líneas que sirvan tanto para reducir la superficie de futuros incendios como para retener la delgada capa de suelo que da vida estos bosques. Mientras tanto, las brigadas comunitarias de monitoreo se preparan para recibir a los polluelos que deberán nacer en las próximas semanas, cuando serán contados los nidos activos para conocer el estado de esta pequeña población de cotorras que se resiste a la extinción.

Un panorama cambiante en materia de incendios

Laura Barragán participó en el grupo de trabajo que elaboró el plan de manejo de conservación para los cotorras serranas. Durante los últimos 20 años, ha dedicado su carrera a fortalecer las capacidades de las comunidades locales para conservar la biodiversidad.

Esta experiencia la convirtió en la persona ideal para sumarse a nuestros esfuerzos y la hemos contratado para liderar nuestra colaboración con las comunidades en la protección de las cotorras serranas occidentales en las zonas de Tutuaca y Conoachi.

«Gracias a mi experiencia, sabía que Wildlands Network necesitaba un vínculo entre la conservación y la gente de la comunidad», comentó Laura.

A lo largo de los años, ha sido testigo de cambios significativos en el clima local y en la dinámica de los incendios en la región. Laura recuerda que, alrededor de 2005, escuchó por casualidad una conversación entre residentes en la que se mencionaba que la actividad maderera tuvo que suspenderse durante cinco meses en la zona debido a fuertes nevadas. En contraste, en 2025 solo se registraron dos episodios de nevada.

Las nevadas no son los únicos disturbios naturales que han sufrido cambios importantes. Un estudio de 2005 examinó las marcas de incendios en los árboles locales para analizar el historial de incendios de la región entre 1702 y 1995. Se descubrió que los incendios ocurrían en la región cada 3.9 a 5.2 años, lo que indica una cadencia de incendios frecuentes y de baja intensidad.

«Creo que el fuego es un fenómeno natural que forma parte integral de los ecosistemas, y que las especies —en particular los seres humanos— se han adaptado evolutivamente a su presencia y a la forma en que lo hemos manejado», señaló Laura. «La decisión de utilizarlo o no, o cómo utilizarlo, sigue siendo un aspecto fundamental de la vida rural en México». Las comunidades agrícolas han utilizado desde hace mucho tiempo el fuego como herramienta para despejar tierras y controlar plagas y plantas invasoras.

La llegada de las políticas modernas de combate de incendios alteró los patrones regionales de fuego. Luego vino el cambio climático, que está contribuyendo a que los incendios sean más frecuentes, de mayor extensión y de mayor intensidad. Las comunidades locales son más vulnerables a los fenómenos climáticos extremos y se ven obligadas a adaptar sus prácticas forestales, agrícolas y ganaderas.

En 2024, se desató un gran incendio en la zona occidental del Área Natural Protegida de Tutuaca. Las características del terreno facilitaron la propagación del fuego por una pendiente empinada, lo que complicó los esfuerzos de la brigada de incendios y obligó a la implementación del «Sistema de Comando de Incidentes», un protocolo estandarizado de control de incendios que proporciona, a los equipos de respuesta, pautas preestablecidas para facilitar la cooperación y aumentar la eficiencia colectiva.

El incendio, que duró 28 días, puso a prueba las habilidades y la determinación del equipo. En última instancia, demostró el éxito de los esfuerzos de capacitación continuos y del mejor acceso al equipo que brinda Wildlands Network. Sin una capacitación previa en el Sistema de Comando de Incidentes, los equipos de respuesta pueden ser menos eficaces y correr un mayor riesgo, especialmente cuando los incendios de gran magnitud requieren la colaboración de múltiples brigadas que no se han entrenado juntas anteriormente.

Sentido de orgullo

Combatir un incendio forestal puede ser una experiencia estresante, incluso para los bomberos experimentados. Varios factores contribuyen al éxito de los equipos.

A nivel regional, las oportunidades de trabajo remunerado son limitadas. Participar en empleos temporales, como las brigadas de protección contra incendios o los equipos de monitoreo, puede proporcionar los ingresos complementarios necesarios al tiempo que fomenta la participación en proyectos locales de restauración y conservación.

Laura cree que la naturaleza exigente y ardua del trabajo de protección contra incendios forestales fomenta un profundo sentido de compromiso y pertenencia entre los bomberos, tanto en el área de la reserva como a escala global. Los brigadistas se autodenominan la Hermandad de Prometeo, en referencia al titán de la mitología griega que, según se dice, le dio el fuego a la humanidad.

Manuel Escárcega / CONANP

Saber que el trabajo está al servicio de la conservación de la cotorra serrana occidental no hace más que fortalecer ese sentido de propósito.

«Se caracterizan por su fuerte sentido de solidaridad y camaradería», comentó Laura. «Si a esto le sumamos el renovado aprecio por la cotorra serrana, me parece que se está desarrollando un sentido de orgullo por lo que representa su trabajo».

Capacitación continua

A principios de esta primavera, dos nuevas brigadas de monitoreo y dos brigadas ya existentes participaron en un taller para aprender sobre el monitoreo de nidos de cotorras, fuentes de agua, áreas de alimentación y las características del ecosistema local. El financiamiento para dos de las brigadas provino de la CONANP, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, mientras que Wildlands Network y sus socios financiaron las otras dos. Un nuevo socio, que este año aporta recursos financieros para el monitoreo, es el Zoológico de Cincinnati.

Carlos Castillo, director del programa de WN para el noroeste de México, explica que la información recopilada por las brigadas de monitoreo se utilizará para actualizar el plan de conservación y manejo de las cotorras serranas occidentales, un proceso que él está impulsando para comenzar en 2027.

Los miembros de las brigadas contra incendios también recibieron capacitación formal para profesionalizar y ampliar las prácticas de sus integrantes. Este año, dos brigadas recibieron tres capacitaciones distintas.

En una de las capacitaciones, un experto en manejo del fuego enseñó al grupo cómo organizar las funciones dentro de la brigada según la magnitud del incendio. En otra, se reunió a 30 brigadas de combatientes de la zona para entrenarlas en cómo dar una respuesta más coordinada y eficaz cuando se produce un incendio de grandes proporciones.

Las capacitaciones responden al interés que ya tienen los brigadistas locales por adquirir los conocimientos necesarios para enfrentar incendios más complejos de la manera más segura y eficiente posible.

«Este año, en los cursos de capacitación, vi a personas con mucho interés y entusiasmo por intentar organizarse mucho mejor durante la temporada de incendios», comentó Laura.

Mirando hacia el futuro

Este año trajo una temporada de incendios relativamente tranquila, pero el posible regreso de la sequía a finales del año podría generar condiciones propicias para un incendio intenso.

Además de los entrenamientos recientes, las brigadas han creado cortafuegos utilizando un mapa de riesgo para identificar las áreas donde podrían ser más necesarios y tener mayor impacto en prevenir la propagación de un incendio.

De cara al futuro, los equipos necesitan neumáticos nuevos para esul única camioneta y están en proceso de conseguir equipo adicional para una bomba de agua.

En cuanto al monitoreo, contar con grabadoras de cantos de aves podría proporcionar aún más datos sobre las cotorras, ayudando a las brigadas de monitoreo a realizar un inventario de las poblaciones reproductoras cada año.

Esperamos seguir trabajando con las comunidades locales para desarrollar una estrategia que favorezca la salud del bosque a largo plazo, una que preserve los sitios de anidación existentes y aumente la población reproductora de esta ave tan especial.

Laura expresa su esperanza de que, con nuestro mayor compromiso y enfoque comunitario, las cotorras serranas occidentales tengan más posibilidades que nunca de enfrentar las mareas de cambio y salir bien libradas. Tan resilientes como siempre.

Photo by: Manuel Escárcega / CONANP

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