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Un vistazo de vida silvestre en movimiento

A man in an orange utility vest stands in front of a small underpass near a busy highway as a truck comes toward him on the highway. Another man in an orange utility vest stands above the underpass on the highway.

This is post 8 of 8 in "Making Mexico's Highway 2 Safer for All."

This blog post series details our work to make Mexico's Highway 2—a dangerous hotspot for wildlife-vehicle collisions—safer for wildlife and people. With a grant from the U.S. Fish and Wildlife Service's Wildlife Without Borders program, we've identified priority areas for potential wildlife crossings and are working with Mexico's transportation authorities to mitigate wildlife-vehicile collisions. All posts in this series…

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Un grupo de pecarís de collar (Pecari tajacu) se acerca tímidamente a la carretera; el retumbar de los grandes semirremolques asusta a estos cerdos salvajes, al igual que el fuerte olor a gasolina y diesel. Necesitan cruzar el camino: el impulso de encontrar agua, comida o refugio justo al otro lado del pavimento es demasiado fuerte. Sin embargo, aventurarse a la superficie antinatural podría ser fatal, y ellos lo saben.

Colocar cámaras-trampa en los drenajes requiere algo de creatividad. Aquí, el personal de EcoGrande prueba una cámara en el techo de un estrecho drenaje de roca. Foto: EcoGrande

Después de considerarlo, sabiamente deciden cruzar por debajo de la carretera, utilizando uno de los drenajesdiseñados para el flujo de agua que esporádicamente cae en esta árida región con lluvias estacionales. Mientras lo hacen, una de nuestras cámaras-trampa captura una imagen de ellos, proporcionando evidencia de que la vida silvestre utiliza estas estructuras de drenaje para pasar de manera segura a través de lo que de otro modo habría sido un obstáculo casi imposible de sortear para su movimiento.

Cada año, alrededor de 2 mil vertebrados mueren tratando de cruzar la Carretera Federal Número 2 de México, en la región de las Islas del Cielo en Sonora, impactando a las poblaciones de más de 36 especies que se desplazan en sus actividades diarias, se dispersan a nuevos terrenos o, recientemente, buscan regiones más frías en un esfuerzo por adaptarse al cambio climático.

En Wildlands Network nos preocupa que la ampliación de la Carretera Federal Número 2 en los últimos años, junto con el aumento en infraestructura de la frontera y de la minería, cree una brecha que separe los complejos montañosos más tropicales de las Islas del Cielo, en México, de los más templados en Estados Unidos, formando una barrera geográfica casi impasable que inevitablemente perturbará la recuperación de especies que ya están amenazadas por la pérdida de hábitat y otros impactos causados ​​por el hombre.

Los hermosos puentes de roca levantados (izquierda) con la construcción original de la Carretera Número 2 datan de alrededor de 1940. Han sido reemplazados gradualmente por estructuras de concreto más austeras (derecha) que no se mezclan tan bien con el paisaje. Si bien la apariencia de las estructuras de drenaje podría influir en la decisión de un animal para caminar debajo de ella, es probable que haya factores más importantes, como el tamaño y el entorno. Fotos: EcoGrande

Por esta razón, durante los últimos tres años, hemos estado recolectando todo tipo de datos sobre la Carretera Número 2, desde los planos de expansión y las Manifestaciones de Impacto Ambiental hasta las cifras de atropellamientos de fauna, tipos y ubicaciones del drenajes, modelos de corredores de vida silvestre y, recientemente, imágenes de cámaras-trampa. Estamos usando estos datos para abogar por los cruces de vida silvestre, ya sea con desagüesreadaptados en conjunto con cercas y rampas de escape, o nuevas estructuras específicamente diseñadas y construidas con el fin de permitir que los animales crucen la carretera de manera segura.

Compañeros en Conectividad

Nuestros socios en la región han sido fundamentales para este esfuerzo: Mirna Manteca de Sky Island Alliance ha pasado dos años recolectando datos sobre atropellamientos de fauna, disponibles públicamente en la plataforma iNaturalist. Eugenio Larios y Ricardo Félix de EcoGrande (una pequeña organización sin fines de lucro de Sonora), han sido nuestro equipo de campo para registrar la ubicación de cada uno de los más de 700 drenajes y puentes debajo de la Carretera Número 2. Por último, los propietarios de las áreas protegidas privadas Rancho El Aribabi y Cuenca Los Ojos, nos dieron la bienvenida y nos brindaron información crucial sobre el paisaje y las especies que protegen.

Los resultados preliminares indican que pecaríes de collar y coatis utilizan con frecuencia los drenajes como cruces de vida silvestre, lo que sugiere una conectividad robusta entre las fracciones de hábitat para estas dos especies de presas. Photo: Wildlands Network/EcoGrande/Sky Island Alliance

Ahora, Sky Island Alliance y EcoGrande están depsleganso nuestras cámaras-trampa a lo largo de dos corredores de vida silvestre esenciales que hemos identificado en la región, de manera que sus lentes se dirijan a los drenajes que la vida silvestre puede usar. Las fotografías que toman estas cámaras proporcionan la primera prueba tangible de que la vida silvestre del área utiliza las estructuras existentes para cruzar la carretera de manera segura, lo que refuerza nuestro llamado para cercar y que éstas reduzcan los cruces sobre el pavimento, que a menudo resultan en accidentes entre vehículos y vida silvestre y que ponen en peligro la vida de ambas partes.

Nuestros esfuerzos obtuvieron cierta visibilidad en septiembre pasado cuando una hembra de oso negro (Ursus americanus) fue muerta en uno de estos dos corredores, el corredor Sierra Azul-El Pinito. Este suceso derivó en la cobertura de los medios sobre el tema y un exhorto emitido por el Congreso del Estado Sonora, que solicita a las Secretaría de Comunicaciones y Transportes construir cruces para la vida silvestre en el área.

Camino del Jaguar

Es importante tener en cuenta que el corredor Sierra Azul-El Pinito no solo es utilizado por osos negros, como el atropellado recientemente; también es un camino importante para los ocelotes (Leopardus pardalis) y es el camino más utilizado por la mayoría de los jaguares (Panthera onca) que han llegado a Arizona en las últimas dos décadas, un hecho que destaca su importancia binacional.

Los habitantes de los Estados Unidos desean ver a los jaguares recuperar su territorio nativo en Arizona y Nuevo México, y eso no sucederá si no pueden cruzar la Carretera Número 2. Por esta razón, nuestro proyecto ha recibido un respaldo vital por parte del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. a través de su programa “Vida Silvestre sin Fronteras,” un programa visionario, que construye lazos y sirve de ejemplo de colaboración internacional.

El proyecto también contempla el corredor Sierra Peloncillo, ubicado en la parte este de las Islas del Cielo, donde Mirna Manteca ha capturado una prometedora serie de registros: dos conjuntos de huellas y una fotografía que confirma que los pumas están utilizando los drenajes existentes para cruzar la Carretera Número 2; y si los pumas pueden cruzar por debajo de la carretera, también puede hacerlo un jaguar que aparezca ocasionalmente.

Aunque borrosa, esta foto de septiembre de 2018 proporciona evidencia de un puma que cruzó la Carretera Número 2 utilizando un drenaje de roca en las montañas del Peloncillo, precisamente donde los modelos sugieren que el hábitat del jaguar conserva una buena conectividad. Foto: WN/EG/SIA

Hay muy poca investigación acerca del uso de drenajes por parte de los jaguares, pero un reciente artículo realizado por científicos del sureste de México, indica que estos usan pasos subterráneos de vida silvestre descritos como estructuras de “3 metros de largo y 4.5 metros de alto, con suelo natural.” Varios de los drenajes debajo de la Carretera Número 2 son al menos de este tamaño y la mayoría tienen suelo natural, incluidos los utilizados por los pumas.

Nuestro esfuerzo en el monitoreo de fauna atropellada en la Carretera 2, muestra que sin cercos alrededor de estos drenajes, los pumas y otros animales grandes son atropellados por los autos ya que no siempre eligen cruzar por debajo de la carretera y, aunque nadie ha documentado aún a algún jaguar atropellado en la Carretera Número 2 en Sonora, varios casos recientes reportados en las autopistas del noroeste de México (el más reciente en junio de 2018), sirven como un claro recordatorio de que esto podría suceder en cualquier momento, aumentando así nuestra sensación de urgencia.

Un paisaje desafiante

Además de los animales salvajes, varias personas pasan frente a nuestras cámaras-trampa. Algunos de ellos usan chalecos de seguridad, probablemente para que los conductores los vean mientras buscan latas de aluminio para vender y reciclar.  Foto: WN/EG/SIA

Hacer que una carretera sea segura tanto para los osos negros como para los jaguares es uno de los desafíos de trabajar en esta parte de la zona fronteriza. Otro desafío es la gran cantidad de personas que utilizan los drenajes. Los humanos se mueven cerca y a lo largo de la carretera, arreando ganado, recogiendo bellotas [las nueces del encino rojo (Quercus emoryi)], y migrando hacia los EE.UU.

Los conductores de camiones también los están usando como sanitario. Como se esperaba, algunas de nuestras cámaras-trampa han sido vandalizadas o robadas, pero en general el personal de campo continúa obteniendo datos valiosos sobre qué especies están usando qué tipo de estructuras.

Otros, en ropa de camuflaje, probablemente preferirían no ser vistos. Foto: WN/EG/SIA

Hasta ahora, los pecaríes de collar y los coatis (Nasua narica) parecen ser los usuarios más frecuentes de los desagües, lo que podría explicar por qué solo tenemos dos registros de pecarí de collar muertos en la Carretera Número 2 y muy pocos de coatis. El hecho de que estas dos importantes especies de presa se estén adaptando para mantener poblaciones conectadas es una buena noticia, pero aún tenemos que descubrir qué es lo que otras especies de presas importantes, especialmente los venado cola blanca (Odocoileus virginianus) y los venados bura (O. hemionus), están haciendo para cruzar la autopista.

Los venados parecen evitar caminar por lugares donde la visibilidad es limitada, ya que en estas aumentan las posibilidades de ser emboscados; por lo tanto, los puentes más grandes son probablemente más importantes para ellos, y es posible que incluso debamos construir algunos pasos elevados para la vida silvestre para asegurarnos de que sus poblaciones no se aíslen.

Los venados a menudo pasan de largo de los drenajes donde caben fácilmente, probablemente desalentados por su similitud con cuevas o guaridas que podrían esconder a un depredador. Foto: WN/EG/SIA

Manos a la obra

Las imágenes obtenidas de los pecarí de collar, coatis y del puma usando los drenajes, e incluso las de los ciervos evitándolos, son una valiosa adición a nuestro esfuerzo por abogar con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para la construcción de cercas y rampas de escape en nuestros dos principales corredores, proyectos que se encuentran dentro de la capacidad y mandato de dicha agencia.

Los ciudadanos como ustedes también pueden contribuir registrando todos los accidentes que se encuentren en las carreteras de México en el proyecto de iNaturalist ¡Ayúdennos a proporcionar los datos que puedan hacer un cambio real en las vidas de los jaguares y de otros animales salvajes de las Islas del Cielo!

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